La pandemia ha agravado la desigualdad de género: mujeres tienen doble de trabajo y más precario

La inequidad de género es un problema presente en Chile y el mundo en muchos aspectos de la sociedad, y uno de ellos tiene que ver con el trabajo. Y no hablamos sólo de las actividades productivas, sino también del otro tipo, el que es más silencioso: las labores domésticas.

Los quehaceres del hogar históricamente han sido relegados a las mujeres en muchas familias, en especial a las madres, mientras los hombres suelen dedicar mucho menos tiempo a las tareas domésticas. Por supuesto hay excepciones, pero lamentablemente así ocurre en la mayoría de los casos, según consigna la Organización de Naciones Unidas (ONU).

“Antes de la aparición de la enfermedad, las mujeres latinoamericanas ya dedicaban casi 3 veces más tiempo al trabajo de cuidado no remunerado que los hombres”, detalla un informe de la ONU. De igual forma, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) especifica que “en circunstancias normales, las mujeres realizan, en promedio, 4 horas y 25 minutos de trabajo de prestación de cuidados no remunerados a diario, frente a 1 hora y 23 minutos en el caso de los hombres».

Aunque muchas veces no se recompensa monetariamente a las mujeres por ello, lo cierto es que sus labores domésticas han sido vitales durante esta crisis sanitaria, de acuerdo a la ONU. “Esta carga de trabajo invisible es lo que ha sostenido a los hogares, los sistemas de salud y la economía a lo largo de la respuesta a la pandemia y ha sido esencial para respaldar las estrategias nacionales de salud pública a lo largo de Covid-19″.

El problema es que, con los jardines infantiles y colegios cerrados, y con la mayoría de las familias en cuarentena en sus casas, el tiempo que muchas jefas de hogar han tenido que dedicar a las labores domésticas y/o al cuidado de los niños se ha incrementado. Lo cual se ha vuelto un inconveniente tanto para quienes están trabajando a distancia, como para quienes deben salir.

Teletrabajo con niños

Un estudio que están desarrollando académicas de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València (UV), España, se ha centrado en investigar cómo está afectando la cuarentena a las familias, y en especial a las mujeres, según reporta el periódico hispano La Vanguardia.

De acuerdo a los resultados preliminares, las mujeres que tienen niños y deben teletrabajar han estado en la posición más difícil, porque muchas veces no sólo tienen que flexibilizar sus horarios laborales y compatibilizarlos con el cuidado de los hijos, sino que también muchas han declarado que han tenido además que facilitarles el trabajo o teletrabajo a sus parejas.

Al respecto, Empar Aguado Bloise, una de las investigadoras, añade que se encontraron con que, durante esta cuarentena, muchas sienten que han estado trabajando todo el día.

“Es necesario un análisis sobre las dificultades que afrontan las mujeres que tienen que compaginar las cargas familiares con su jornada laboral a través del teletrabajo. Muchas están trabajando y cuidando al mismo tiempo, y algunas sienten que están todo el día en ello. A menudo, tener flexibilidad de horarios se convierte en una demostración continua y un ejercicio de responsabilidad con sus superiores”, afirma.

Además, en el estudio han determinado que a la mayoría de las madres encuestadas les ha tocado ayudar con el estudio y las tareas a sus hijos, no así a los padres.

“Es habitual por parte de las madres teletrabajar durante la madrugada, bien sea retrasando el momento de ir a la cama o levantándose antes que el resto de la familia”, añade Cristina Benlloch, otra de las académicas involucradas en el estudio.

En tanto, algunas mujeres indicaron que los hombres sí han tenido “mayor disposición” para realizar tareas domésticas que antes no efectuaban, como lavar la ropa, cocinar o ir a comprar.

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Precariedad laboral

El segundo caso que ha afectado a muchas jefas de hogar es que deben salir para trabajar, y después llegan a su casa a realizar labores domésticas y cuidar a los niños, algo igualmente difícil de lograr.

Y es más preocupante aún por el hecho de que son muchas quienes tienen empleos que implican el cuidado de otras personas, por lo que pueden tener más riesgo de contagiarse con coronavirus.

Es más, la ONU estima que las mujeres representan alrededor del 74% de la fuerza de trabajo en el ámbito sanitario y social.

«Las normas patriarcales de género colocan la carga del trabajo de cuidado directamente sobre los hombros de las mujeres y las niñas, exponiéndolas a un riesgo adicional tanto en la esfera profesional como en la doméstica», advirtió un informe de ONU Mujeres y la ONG internacional CARE sobre la desigualdad de género durante la pandemia, que cita la ONU.

A ello sumamos el que muchas mujeres realizan trabajos informales, por lo que tienen mayor probabilidad de perder sus fuentes de ingresos durante esta crisis sanitaria y económica.

“En comparación con el 93% de los hombres, sólo el 67% de las mujeres de América Latina y el Caribe participan en la fuerza de trabajo formal y más de 126 millones trabajan en el sector informal. Asimismo, sufren más complicaciones para acceder a las opciones de teletrabajo o generar ingresos a través del trabajo fuera de sus hogares”, sostiene la ONU.

“Así, el escenario de interrupción laboral debido a la Covid-19 provoca que las mujeres y niñas tengan más probabilidades de perder su fuente de ingresos que sus contrapartes masculinas y menos acceso a los mecanismos de protección social”, recalca.

Para poder luchar contra la precariedad del trabajo de las mujeres, la ONU recomienda que las autoridades incluyan perspectivas de género en los planes de respuesta y recuperación a esta crisis en cada país.


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