Por qué no deberías usar leña húmeda en estufas y cocinas

En muchas zonas de nuestro país, y en especial en ciudades del sur y la zona austral, el uso de estufas y cocinas a leña es bastante común en los hogares, pues se trata de un método que permite calefaccionar el hogar de manera muy efectiva y también puede servir para cocinar.

De hecho, el Ministerio de Energía estima que alrededor de 7 millones de personas usan leña en sus hogares en el centro y sur del país.

El problema es que la combustión de leña puede ser muy dañina para el medio ambiente, y eso empeora aún más cuando usamos leña húmeda.

Según explica el ministerio, cuando la leña está húmeda calienta bastante menos, por lo que se necesita quemar mucha más para calefaccionar el espacio y, en consecuencia, se provoca aún más contaminación ambiental.

Específicamente, la húmeda puede ser hasta 60% o 70% menos efectiva para calentar que la leña seca.

A la leña se le llama ‘seca’ cuando contiene hasta 25% de humedad y puede identificarse porque: es más liviana, de color opaco, su corteza está semi desprendida y tiene grietas en los extremos.

Y además de fijarte en comprar leña que esté seca, la entidad gubernamental recomienda fijarte que la dejas almacenada en un lugar con techo y aislada del suelo, para prevenir que penetre la humedad.


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