La importancia de incorporar árboles y bosques en las ciudades

Cada vez más personas viven en ciudades y la tendencia no parará en el corto plazo. Así lo cree la Organización de Naciones Unidas (ONU), que estima que el 70% de la población vivirá en zonas urbanas en 2050.

Esto podría implicar un fuerte aumento en la contaminación que se genera por la vida en grandes urbes. Por ejemplo, surge la necesidad de recorrer distancias más largas para transportarse a diario, puede haber menores posibilidades para reciclar y, por supuesto, no hay tanta vegetación.

La poca naturaleza en las ciudades es uno de los principales problemas en este aspecto, y la solución es muy fácil: incrementar las áreas verdes.

Los bosques urbanos nos ayudan a respirar un aire más limpio gracias a que absorben gases contaminantes, como óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono. De acuerdo a la ONG TreePeople, un acre (0,4 hectáreas) de árboles adultos puede absorber la cantidad de CO2 producida tras andar 42 mil kilómetros en automóvil.

A su vez, contribuyen a la práctica del deporte, porque para poder realizar actividad física se requiere de un aire más limpio, y la sombra que entregan siempre es bienvenida, especialmente en verano.

Y no sólo eso. Igualmente reducen el escurrimiento del agua, porque atrapan la lluvia y permiten que fluya de manera directa hacia la tierra, disminuyendo el riesgo de que el líquido se mezcle con sustancias contaminantes y los lleven hacia el océano.

Otro beneficio de tener árboles en las viviendas es que en verano bloquean los rayos UV, mientras que en invierno protegen de los vientos fuertes, así que se puede ahorrar en aire acondicionado y calefacción, respectivamente, apunta la ONU.

Y hay más: proveen frutas o hierbas medicinales, madera y sirven como hábitat para especies de animales. Por donde se mire, tener más árboles es ventajoso para todos.


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