Hipertensión: aprende cómo prevenirla

La hipertensión es el término utilizado para referirse a los casos en los que la presión de la sangre hacia las paredes de las arterias de una persona es demasiado alta.

Lo anterior obliga al corazón a bombear con más fuerza para que todos los órganos cuenten con la sangre necesaria para funcionar.

En algunos casos no presenta síntomas, lo que puede dificultar su detección. Si no es tratada a tiempo, puede generar enfermedades e incluso derrames cerebrales.

Dentro de los factores que pueden propiciar la hipertensión, encontramos la acumulación de grasa en los vasos sanguíneos, el sedentarismo, exceso de sal, consumo de alcohol, adicción al cigarro y la diabetes.

Ya hemos revisado algunas de las causas de la hipertensión, por lo que ahora destacaremos algunos consejos que nos pueden ayudar a disminuir la probabilidad de sufrir este tipo de afección.

Control de la presión

Lo primero que te recomendamos considerar, es mantener un seguimiento y control de los niveles de presión. Esto se puede hacer a través de un Esfigmomanómetro, instrumento médico empleado para la medición indirecta de la presión arterial en el que se presta atención a dos factores: el índice elevado (cuando el corazón se contrae) y el bajo (relajación entre un latido).

El valor normal en un adulto es entre 120 y 80 aproximadamente, mientras que si los valores de una persona (en estado de relajo) pasan de 140 y 90, puede ser hipertensa.

Evita el sedentarismo

Realizar actividad física periódicamente permite que el cuerpo tenga una mejor circulación de la sangre, lo que a su vez hará que tengamos una oxigenación adecuada. En tanto, ayuda a que el corazón sea más fuerte.

Dejar hábitos dañinos

Dejar (o disminuir) el consumo de alcohol, además de terminar con el hábito del cigarrillo puede ser de gran ayuda, ya que estos agentes aceleran el ritmo cardiaco.

Bajar consumo de sal

Bajar la cantidad de sal que consumimos también será de gran ayuda, ya que el sodio provoca retención de líquidos en el cuerpo, hace que las arterias pierdan elasticidad y se vuelvan más rígidas.


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