Escoliosis: signos de una condición a la columna que puede iniciarse en la niñez o adolescencia

La columna vertebral, también llamada espina dorsal, es el conjunto de huesos, músculos tendones y otros tejidos que se extiende desde la base del cráneo hasta la punta del cóccix, en la parte inferior de la espalda. En esta zona se encuentra la médula espinal, parte vital del sistema nervioso del organismo que conecta el cerebro con los nervios de todo el cuerpo.

Uno de los problemas de salud más comunes que afecta la columna vertebral es la escoliosis. Tiende a provocar una curvatura anormal y pronunciada en la espina dorsal.

Suele manifestarse durante la niñez y adolescencia, provocando que la columna adopte una forma similar a las letras “S” o “C”, y puede ser una condición hereditaria.

Otras razones que pueden causar una escoliosis son lesiones graves, infecciones o malformaciones de nacimiento. También, hábitos cotidianos como el uso reiterado de un lado del cuerpo o una mala postula pueden provocar una desviación de la columna.

Según la enciclopedia médica MedlinePlus, existen otros tipos de escoliosis menos frecuentes que afectan la espina dorsal: la congénita y la neuromuscular.

La primera, que se presenta al nacer, sucede cuando no se forman de manera correcta las costillas y vertebras del recién nacido. La segunda, afecta directamente el funcionamiento de los músculos y es provocada por patologías que perjudican el sistema nervioso, como la parálisis cerebral, polio o distrofia muscular.

¿Cómo detectar la escoliosis?

De acuerdo al portal FamilyDoctor, de la Asociación Americana de Médicos de Familia, “los signos clave son tener hombros desiguales e inclinarse hacia un lado. Si su columna vertebral está muy torcida, sus costillas o caderas también pueden sobresalir hacia los lados”.

Los pacientes que presentan esta malformación suelen tener frecuentes dolores de espalda. Ante dudas o presencia de algún signo visible en la zona dorsal, es recomendable asistir a un especialista médico y realizar exámenes para confirmar la presencia de una curvatura que afecte el correcto crecimiento de la columna.

Si su médico percibe irregularidades, se solicitará la toma de resonancias magnéticas o radiografías de la columna torácica, para chequear en profundidad la situación.

¿Cuáles son los tratamientos?

La escoliosis no se puede prevenir, sin embargo, existen tratamientos que ayudan a los pacientes a mejorar su condición física. “La curvatura de la columna puede ser temporal o permanente. A menudo puede mejorar con el tiempo, especialmente en los niños a medida que crecen”, explica FamilyDoctor.

Otros procedimientos de salud dependen del avance y gravedad presentes en la espina dorsal del paciente. De acuerdo con la clínica estadounidense Mayo, “en muchos casos, no es necesario un tratamiento. Algunos niños deben usar dispositivos ortopédicos para detener la progresión de la curvatura. Otros pueden necesitar cirugía para enderezar las curvas muy marcadas”.

¿Cómo vivir con escoliosis?

La escoliosis no es una patología mortal. Generalmente, los pacientes que la presentan tienen un estilo de vida normal, pero con algunas dificultades. Según datos entregados por la clínica Mayo, en los casos más graves, las personas tienen dificultades para respirar producto de las presiones que realiza la caja torácica.

También son frecuentes los dolores en la espalda y cambios evidentes en el aspecto de la espalda, que involucra “caderas y hombros desiguales, costillas prominentes y un desplazamiento de la cintura y el tronco hacia un lado”, especifica el centro de salud estadounidense.

Fuentes: MedlinePlus, FamilyDoctor.org, Clínica Mayo,


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