El cáncer colorrectal representa uno de los desafíos más importantes para la salud pública contemporánea. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este cáncer se encuentra entre los tipos de cáncer más frecuentes a nivel mundial y representa aproximadamente el 10 % del total de casos.
En Chile, cerca del 75% de los casos son esporádicos y no tienen antecedente familiar. Asimismo, representa el tercero de los cánceres más frecuentes y el segundo con mayor mortalidad, según datos de la Sociedad Chilena de Gastroenterología.
Señales que pueden alertar de un cáncer colorrectal
Esta enfermedad afecta al colon y al recto del ser humano. Con frecuencia, se inicia con pequeños grupos de células no cancerosas, llamados pólipos, que se desarrollan en el revestimiento interno del colon.
«Con el tiempo, algunos de estos pólipos pueden aumentar de tamaño, sufrir cambios celulares y, finalmente, transformarse en cáncer de colon», explica la clínica estadounidense Mayo.
La mayoría de los casos se presentan en personas mayores de 50 años, con un promedio de diagnóstico que ronda los 70 años. Esta estadística ha llevado a que la colonoscopía se recomiende como examen preventivo estándar a partir de la quinta década de vida.
En este contexto, el doctor Cristóbal Davanzo, cirujano coloproctólogo de IST-Mutualidad, indicó que este «es el cáncer más frecuente a nivel mundial y es la segunda causa de muerte por tumores malignos. Se registran alrededor de casi 2 millones de casos nuevos cada año en el mundo y en Chile es muy frecuente».
Entre los síntomas más comunes de esta patología se encuentran cambios intestinales persistentes, sangre en heces, dolor abdominal, evacuación incompleta, fatiga, debilidad y pérdida de peso inexplicable.
Detección temprana de la enfermedad
El especialista de IST Mutualidad explicó que los factores de riesgo del cáncer colorrectal pueden ser modificables o no modificables. Entre los primeros destacan el tabaquismo, el alcohol, un estilo de vida sedentario, una alimentación poco saludable y la obesidad.
Por otra parte, entre los segundos incluyen factores como la edad, antecedentes familiares o personales, enfermedades inflamatorias intestinales y predisposición genética, como el síndrome de Lynch o la poliposis adenomatosa familiar.
En la mayoría de los casos, la prevención y detección temprana se han convertido en las principales armas contra esta enfermedad. El Dr. Davanzo enfatiza la importancia de adelantar controles preventivos cuando existen antecedentes familiares, ya que en estos casos el cáncer puede presentarse a edades más tempranas y con características más agresivas.
En este sentido, el cirujano destaca que «la colonoscopía permite ver el interior de todo el colon, detectar y extirpar pólipos y encontrar cánceres pequeños o tumores que están en camino a ser cánceres, que es la mejor opción cuando uno encuentra esta enfermedad».
En este sentido, el experto sugiero «comenzar los chequeos preventivos a partir de los 45 años y, si existen antecedentes familiares, idealmente realizar una evaluación con un cirujano coloproctólogo antes de esa edad. Son casos que pueden presentarse de manera más temprana y suelen ser más agresivos, pero si se detectan oportunamente, tienen posibilidades de curación».
Tratamientos disponibles para este tipo de cáncer
Respecto al tratamiento, existen varias alternativas terapéuticas utilizadas por los especialistas, cuya elección depende de factores como la salud del paciente, las características y el estado del tumor, entre otros. Entre los principales tratamientos se encuentran la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la terapia dirigida y la inmunoterapia.
Vale señalar que el panorama terapéutico ha evolucionado considerablemente en los últimos años. Aunque la cirugía sigue siendo el tratamiento más efectivo, las técnicas mínimamente invasivas como la laparoscopía y la cirugía robótica han revolucionado el abordaje quirúrgico.
«Lo más importante de todo es, si uno quiere prevenir el cáncer de colon, tiene que tratar de vivir una vida lo más saludable posible, es decir, tener una alimentación saludable, evitar el sobrepeso y la obesidad, hacer ejercicio. El ejercicio muscular está probado que disminuye el riesgo de todos estos tipos de cánceres«, precisó el médico.
El profesional reiteró la importancia de realizarse un chequeo preventivo entre los 45 y 50 años. Asimismo, en caso de tener antecedentes familiares de cáncer colorrectal, recomendó iniciar los controles antes y consultar con un coloproctólogo, especialista en cirugía de colon y recto.


