Publicado el 1 diciembre, 2021

Alopecia: la caída de cabello que afecta a hombres y mujeres

Phimchanok Srisuriyamart | Pixabay

La pérdida de cabello es una de las preocupaciones más comunes entre las personas. Para muchos, es preocupante ver caer el pelo durante el peinado o sobre la almohada.

Pese a la angustia que puede causar, perder cabellos todos los días tiene una razón biológica, y es debido al recambio natural que sucede en el ciclo capilar del cuero cabelludo.

Según especifica la clínica estadounidense Mayo, “las personas suelen perder de 50 a 100 hebras de cabello al día. Normalmente, esto no se nota porque crece cabello nuevo al mismo tiempo”.

Por otra parte, cuando se experimenta una caída de cabello excesiva en la zona del cuero cabelludo, es una señal de alerta para acudir a un especialista médico. La alteración en el proceso de recambio capilar puede acabar en una “alopecia”.

Esta condición física, que afecta tanto a hombres como mujeres, es una de las más comunes en la zona del cuero cabelludo. En medicina, el término “alopecia” es una referencia genérica a la pérdida progresiva del pelo. De acuerdo con el clínica Universidad de Navarra (España), “la alopecia es la pérdida anormal del cabello, por lo que el término se considera un sinónimo de calvicie”.

Aunque la caída del pelo es más común en hombres que en mujeres, existen varios factores que influyen en esta afección. La principal razón son los rasgos heredados genéticamente por nuestros padres. También puede ser por los cambios hormonales en el organismo, diferentes patologías médicas o simplemente el envejecimiento natural de las personas.

Por otra parte, los síntomas de esta condición son visibles y pueden presentarse a cualquier edad. Los más habituales son el debilitamiento del cabello y la caída de más de 100 diarios.

Tipos de alopecia más comunes

Dentro de los muchos casos de alopecia presentes en pacientes, se distinguen dos grandes grupos. En el primero, las alopecias cicatriciales, que surgen debido a la destrucción de la estructura folicular de la piel y su daño es permanente e irreversible.

En segundo lugar, existe las alopecias no cicatriciales en que, si bien existe un daño en el folículo piloso, son potencialmente reversible. Dentro de este grupo se encuentran la alopecia de tipo androgénetica; la calvicie que avanza por la zona de las “entradas”, la areata; el tipo de caída irregular que ocasiona visibles parches redondos, la traumática; ocasionado por traumatismos físicos y la difusa; una caída de pelo ayuda o crónica, pero reversible.

Causas de la alopecia

Como ya mencionamos, el origen de la alopecia puede ser variado. Sin embargo, se deben destacar dos: genética y hormonales.

En cuanto a los factores hormonales, la razón principal se debe a la cantidad de hormonas masculinas o andrógenos, como la testosterona, presente en el cuerpo.

Según la clínica Universidad de Navarra, estas hormonas “actúan sobre los folículos pilosos predispuestos genéticamente a la afección, provocando su miniaturización progresiva hasta ocasionar su atrofia completa y fibrosis”.

También puede darse por el consumo de medicamentos o suplementos en la dieta, tratamientos médicos como la quimioterapia, episodios de estrés frecuentes o tratamientos cosméticos capilares, como tintes para el cabello.

Consejos para prevenir

La calvicie depende, en la mayoría de los casos, a razones genéticas. Si es así, es necesario acudir a un especialista médico que indique al paciente los cuidados necesarios para retrasar el proceso. Aunque existen tratamientos que ayudan a apalear en cierto modo la caída del pelo, este se establecerá según la causa de la alopecia.

En términos generales, para evitar una caída excesiva y peligrosa del cabello, se recomienda tener especial cuidado al momento de manipularlo, es decir, no usar cepillos no aptos para la zona capilar, evitar tratamientos con químicos que alteren el PH del cuero cabelludo, proteger el pelo de los rayos ultravioleta del sol, y mantener usa dieta saludable y que aporte nutrientes para el crecimiento de la cabellera.

Fuentes: Clínica Mayo, Clínica Universidad de Navarra.