El invierno trae consigo intensas lluvias y bajas temperaturas. Además, es la época del año en la que aumentan las enfermedades respiratorias propias de la temporada. Por ello, adoptar medidas de prevención es fundamental para proteger la salud, reducir el riesgo de contagio y evitar complicaciones.
En este contexto, una costumbre bastante popular entre las personas para combatir los típicos resfriados es aumentar el consumo de vitamina C, un elemento importante para el proceso de recuperación del cuerpo. Sin embargo, esta práctica no sería del todo efectiva.
Según explica Clínica Mayo, se trata de «un nutriente que el cuerpo necesita para formar vasos sanguíneos, cartílagos, músculos y colágeno en los huesos«. Además, es un potente antioxidante y ayuda al cuerpo a absorber y almacenar el hierro.
Al respecto, Catalina Bustos, nutricionista de IST Mutualidad, señaló que «existe un porcentaje asociado a la prevención del resfrío gracias a la vitamina C: alrededor de un 8% en adultos y un 14% en niños. Pero el punto es que no es que prevenga el resfrío como tal, sino que ayuda a acortar su duración».
«La vitamina C fortalece las barreras físicas del organismo, mejora la respuesta de las células inmunológicas, favorece la eliminación de microorganismos, reduce el estrés oxidativo y ayuda a controlar la inflamación. Por eso, más que prevenir el resfrío, contribuye a que dure menos tiempo», puntualizó la profesional.
En esta misma línea, Mayo sostiene que «tomar suplementos de vitamina C por vía oral no previene el resfriado. Las pruebas también muestran que los beneficios de tomar suplementos de vitamina C de manera periódica para reducir la duración o intensidad de un resfriado son mínimos».
Alimentos ricos en vitamina C
Dado que el cuerpo no produce esta vitamina, se debe obtener a través de la alimentación. Existe una gran variedad de frutas cítricas y verduras que son una fuente rica de esta vitamina. El requerimiento diario recomendado es de 75 miligramos al día en mujeres y 90 miligramos al día en hombres.
Los alimentos que más vitamina C aportan son la frutilla, el pimentón rojo y el brócoli. Luego están la naranja y el kiwi, que tienen un contenido muy parecido entre sí. El limón, especialmente en jugo, también aporta vitamina C, mientras que el tomate, el brócoli y la coliflor también contienen este nutriente, aunque en menor cantidad.
«Todo el mundo piensa que la naranja es el alimento con más vitamina C, pero en realidad no es la fruta que más tiene. De hecho, la frutilla y el pimentón rojo tiene más vitamina C que la naranja», acotó Bustos. «La idea es cocinar estos alimentos solo lo necesario, por ejemplo, dejarlos al dente», agregó.
¿Qué tan efectiva es la suplementación de esta vitamina?
La vitamina C también viene en forma de suplemento oral, generalmente en cápsulas. De acuerdo con la especialista del IST, la cantidad recomendada es entre 1 y 2 gramos al día, dado la absorción.
“Esta cantidad sugerida se debe a que no todo lo que consumes necesariamente va a ser utilizado por el organismo. Siempre hay una parte del suplemento que se pierde o que finalmente no llega a ser utilizada de forma efectiva”, precisó.
Aunque es seguro incluir este nutriente en la dieta cotidiana, debe usarse con precaución en personas con riesgo de cálculos renales, alteraciones en la absorción del hierro, molestias gastrointestinales o enfermedad renal avanzada, ya que dosis elevadas pueden aumentar complicaciones y requieren evaluación individual.
La vitamina C también puede interactuar con otros nutrientes. Por ello, sugiere la nutricionista, «no se recomienda consumirla junto con leche ni con vitamina B12, porque puede reducir su absorción».
«Cuando no existen contraindicaciones, se aconseja combinarla con hierro, ya que mejora la absorción de este mineral y potencia su aprovechamiento», añadió la experta.
Más que aumentar su consumo en esas temporadas, se aconseja mantener una alimentación saludable, rica en frutas y verduras durante todo el año, ya que estas aportan los micronutrientes necesarios para el organismo.
«La vitamina C debe suplementarse de forma constante y comenzar idealmente meses antes del invierno, ya que su efecto es progresivo», sugiere la especialista en alimentación.
«El organismo requiere aproximadamente tres meses para alcanzar niveles adecuados del nutriente, favoreciendo su autorregulación y optimizando funciones esenciales como la síntesis de colágeno y la protección de la piel», aseveró la profesional del IST.


