El cerebro es uno de los órganos más importantes, ya que es el centro de control de todo el cuerpo. Su funcionamiento es vital, pues gestiona desde pensamientos, emociones y aprendizajes hasta movimientos voluntarios y funciones automáticas como la respiración o el latido del corazón.
La psicóloga Patricia Alarcón Castrillejo, gerenta de Innovación de IST, explicó que con una buena salud cerebral “podemos desarrollar de la mejor manera posible todas las funciones que este órgano tiene, especialmente nuestras funciones y habilidades cognitivas”.
El cerebro comienza a desarrollarse antes del nacimiento y conserva su capacidad de cambiar y fortalecerse durante toda la vida. Por ello, según la experta, adoptar hábitos saludables desde edades tempranas mejora su desarrollo y bienestar, ya que mantiene un proceso continuo de crecimiento y adaptación incluso en la adultez.
Hábitos para cuidar el cerebro
Para una adecuada salud del cerebro es necesario desarrollar la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad para reorganizarse, adaptarse y formar nuevas conexiones neuronales.
Este desarrollo nos permite “adaptarnos mejor a la vida cotidiana y a los desafíos que esta nos presenta, ya que esos desafíos forman parte natural de nuestra existencia”, acotó la psicóloga.
Incorporar hábitos saludables en la rutina diaria puede generar cambios positivos en la salud del cerebro. Según la especialista de IST, incluir seis hábitos esenciales es suficiente para mejorar el funcionamiento y mantener una adecuada salud cerebral a lo largo de la vida.
Ejercicio, buena alimentación y control médico
En este sentido, el ejercicio es uno de los pilares más importantes. En particular, se recomienda evitar el sedentarismo, uno de los principales factores de riesgo para el cerebro, mediante actividad física cotidiana, y en lo posible, pausas activas durante la jornada laboral.
“Muchas veces basta con evitar el sedentarismo. Lo que más se ha estudiado como beneficioso es el ejercicio cotidiano, aquel que cualquier persona puede incorporar fácilmente a su rutina. Por ejemplo, salir dos o tres veces por semana a pasear al perro o dar una vuelta a la manzana caminando”, aconsejó Alarcón.
El segundo hábito es la alimentación. Una dieta saludable, en la que se evite la ingesta de alimentos ultraprocesados, se mantenga una adecuada hidratación y se consuma productos sanos y variados, contribuye a mejorar la salud del cerebro.
“El agua es fundamental para la salud cerebral. A veces no es necesario conocer todos los detalles de nutrición; basta con que en el plato exista variedad de colores, en el caso de los vegetales, para favorecer una alimentación más completa”, comentó la experta.
Otro aspecto clave es tener un seguimiento médico, es decir, controlar las enfermedades crónicas y seguir los tratamientos indicados. Este punto también incluye realizar exámenes de forma periódica para mantener en orden la salud.
La importancia de dormir
Un pilar importante dentro de estos hábitos es el sueño, ya que dormir adecuadamente es esencial para el correcto funcionamiento y la recuperación del cerebro.
La psicóloga del IST enfatizó que “el descanso es el momento en que el cerebro y el cuerpo se recuperan. Es cuando se regulan procesos fundamentales para este órgano, se consolidan los aprendizajes, se procesa la memoria y recuperamos la energía necesaria para enfrentar un nuevo día”.
“Cuidar el sueño significa realmente gestionar y favorecer un descanso reparador. Esto implica poder dormir, idealmente, al menos siete horas continuas por noche y convertir el buen descanso en un hábito”, agregó Alarcón.
Actitud y relación con otros
Otro aspecto fundamental es la actitud mental, es decir, la capacidad de desarrollar estrategias para afrontar y gestionar el estrés, que forma parte de la vida cotidiana.
De acuerdo con la experta del IST, “nuestras creencias y buena disposición a afrontar lo que nos pasa tiene un impacto en la salud del cerebro, al ser el encargado de gestionar estas acciones, y así poder adaptarnos”.
Por último, fortalecer la interacción social también contribuye a cuidar la salud cerebral. “La calidad y cantidad de vínculos que mantenemos, las conversaciones significativas, las relaciones que nos aportan bienestar y el humor también son factores importantes que debemos cuidar”, puntualizó la profesional.
Cabe señalar que cada uno de estos elementos permite crear hábitos que se pueden incorporar en la vida diaria de las personas para favorecer la salud del cerebro. Ante cualquier duda, se recomienda siempre consultar con un especialista.


