Publicado el 17 julio, 2020

¿Te cuesta mantener una dieta saludable durante la cuarentena? Estos consejos te pueden ayudar

FotoshopTofs | Pixabay (cc0)

Durante esta cuarentena, puede ser más difícil mantenerse en una dieta saludable por múltiples razones. Una de ellas es que muchos no han podido comprar alimentos frescos con la misma regularidad que antes, por lo que han tenido que recurrir a los envasados más de lo usual, y la mayoría de esos productos son más procesados y no tan naturales.

También está el aspecto psicológico, pues hay quienes han tenido más episodios de ansiedad, o simplemente se han sentido más nerviosos o preocupados, y algunos tienden a comer más buscando aliviar esas sensaciones.

Además, no olvidemos que es un poco más difícil, y en ocasiones menos motivante, el ejercitar dentro de casa. Incluso alguien que antes no hacía deportes, ha tenido menos actividad física por el solo hecho de que ya no camina tanto como en un día normal.

Al respecto, Alejandra Parada, académica de la carrera de Nutrición y Dietética de la UC, explica en el portal de la UC que “el teletrabajo o estar muchas horas frente a una pantalla, contribuye a un menor gasto de energía. Actualmente, tanto en niños por falta de actividades recreativas, como en adultos por la constante conexión al computador que deben tener en casa, puede estar ocurriendo esta situación”.

Son muchos los motivos que podrían estar provocando un aumento de peso y/o que uno se incline hacia hábitos alimenticios poco sanos. En todos los casos, lo primero que podemos hacer es recordarnos a nosotros mismos que una dieta saludable es muy importante para mantener todo nuestro cuerpo saludable, pues como dice una famosa frase, ‘somos lo que comemos’.

“Comer saludable en general significa mantener un sistema inmunológico mejor preparado para enfrentar este tipo de situaciones (prevenir un contagio de enfermedades respiratorias)”, acota la experta.

¿Qué podemos hacer si queremos continuar seguir llevando una dieta balanceada? Aquí te damos algunas recomendaciones.

1- Establecer un horario

El consejo primordial que entrega la académica Alejandra Parada, es que hay que establecer un horario fijo para las comidas, lo que nos ayudará a ordenar nuestra alimentación día a día.

Esta agenda debería incluir al menos 3 comidas importantes del día. «Si tiene hábito de comer entre comidas, puede evitar o suprimir el postre del almuerzo y cena, y consumir dos colaciones, como yogurt sin azúcar y descremados, jaleas sin azúcar, fruta o un puñado de frutos secos”, indica.

Asimismo, dice que puede ser beneficioso para bajar la ansiedad, el comer junto a la familia, conversando con ausencia de pantallas u otros ruidos.

Por su parte, Lucía Meyer, directora de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás en Talca, apunta -en el portal de la institución- que en el caso de los niños, recomienda que se respeten sus 4 comidas diarias en cantidades muy moderadas (desayuno, almuerzo, once y cena) y dos colaciones (media mañana y media tarde).

2- ¿Qué alimentos consumir?

Cuando se trata de una dieta saludable, los alimentos naturales y los menos procesados son los que deberíamos favorecer en nuestras comidas.

Y específicamente, si queremos reforzar nuestras defensas, Lucía Meyer aconseja comer probióticos (lactobacilos o bifidobacterias); frutas y verduras frescas con cáscara por su aporte de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra; y las proteínas, como, por ejemplo, las que tienen los pescados, huevos y carnes blancas.

“Al mismo tiempo hay que evitar los alimentos ultraprocesados prefiriendo lo preparado en casa, disminuir las grasas de origen animal y el exceso de azúcar. Ideal también es acompañar esto de actividad física frecuente y suficientes horas de sueño que aseguren un buen descanso”, añadió.

Para los niños, aconseja preferir carnes blancas, legumbres, huevo, cereales integrales, al menos 3 frutas diarias y 2 porciones de ensaladas frescas, junto a agua.

2- Recuerda hidratarte

La especialista de la UC, Alejandra Parada, aconseja tomar al menos 1,5 litros de agua al día. Si no te gusta tanto el agua, puedes intentar saborizarla con rodajas o trozos de frutas (los cítricos son ideales para esto), o tomar jugos de fruta cocida, té y aguas de hierbas.

El mantener una buena hidratación nos ayuda a estar sanos y a evitar comer en exceso.

3- Planifica, pero no seas tan exigente contigo mismo

Parada también expresa que nos puede servir el planificar las comidas, e incluso las colaciones, para las próximas 2 semanas. “Esto le ayudará al momento de comprar, ordenar sus comidas e incluso economizar”, señala.

Pero advierte que no hay que frustrarse si uno no logra seguir su plan saludable al primer intento. «Fíjese metas diarias, tales como: ‘hoy voy a reducir la porción solo del almuerzo’, ‘hoy voy a cambiar el picoteo de dulces, por fruta picada’”, ejemplifica.

Si crees que tu rutina alimenticia ha sufrido cambios muy drásticos, realmente no sabes cómo empezar a ser saludable, o tienes alguna enfermedad crónica, te recomendamos consultar con un nutricionista o nutriólogo para que te entregue apoyo profesional.