Publicado el 6 septiembre, 2019

Fumar puede fomentar la aparición de estas 4 enfermedades oculares

Janekszy46 | Pixabay (cc0)

El tabaco es una sustancia altamente nociva para nuestra salud. Es muy conocido que su uso prolongado puede causar cáncer, pero eso no es lo único.

Fumar cigarrillos es un factor de riesgo para muchas enfermedades, incluyendo patologías cardíacas y oculares. Sí, este hábito también puede dañar los ojos, recalca la Asociación Americana de Oftalmología (AAO). Aquí te contamos algunos de los problemas a la visión a los cuales ha sido vinculado.

1- Síndrome del ojo seco
Como se puede inferir por el nombre, es cuando nuestros ojos comienzan a sentirse secos porque no tienen suficientes lágrimas para humectarse y mantenerse limpios. El tabaquismo, o incluso ser un fumador pasivo, pueden causar esta patología, al igual que el trabajar o vivir en un lugar con exceso de aire acondicionado, exponerse mucho al Sol, usar lentes de contacto y algunos medicamentos para el resfriado o las alergias, informa la enciclopedia médica MedlinePlus.

2- Cataratas
Otro problema que ha sido vinculado a la adicción al cigarrillo son las cataratas, que es cuando el lente del ojo se nubla, por lo que uno ya no puede ver con nitidez. Esta condición suele aparecer con la edad, pero quienes fuman tienen mayor probabilidad de padecerla, explica la AAO.

3- Degeneración macular relacionada con la edad (DMRE)
Con esta condición, se pierde la visión central, por lo que uno sólo puede ver de manera periférica (lateral). No tiene cura, y al igual que en los casos anteriores, los fumadores y exfumadores tienen más riesgo de padecerla que quienes no tenían ese hábito, de acuerdo a la AAO.

4- Glaucoma
La adicción al cigarrillo puede contribuir a que se presenten diversos problemas en el nervio óptimo, que es el que conecta al ojo con el cerebro. Uno de ellos es el glaucoma, que se genera cuando se acumula exceso de fluido en la parte delantera del ojo, el cual aumenta la presión y, en consecuencia, daña el nervio óptico. Es frecuente en persona sobre los 60 años, en especial si fueron fumadores.