Publicado el 25 abril, 2017

Comenzó el frío: Conoce algunas precauciones a la hora de utilizar estufas

Felipe Skroski (CC) Flickr

Con la llegada del frío es hora de desempolvar a la fiel estufa, que nos ayudará a pasar las temporadas más heladas. Ya sean eléctricas, a gas o a parafina es importante usarlas correctamente, así como realizarles una buena mantención para reducir los peligros que éstas pueden generar como intoxicaciones, explosiones, quemaduras e incendios.

Te invitamos a tomar nota de los siguientes consejos para tener un invierno más seguro.

Estufas a gas

Lo primero que se recomienda es revisar que las conexiones del gas –como válvulas y mangueras- estén en buen estado. Una manera de saber si el artefacto se encuentra en condiciones óptimas es observar la llama, la cual debería ser azul con tintes amarillentos y no presentar chispas.

También es importante no dejar este tipo de estufas encendidas por tiempos prolongados, ya que la combustión -junto con una ventilación poco adecuada- puede ser dañina para el organismo. Por lo mismo, tampoco es recomendable utilizarlas en espacios reducidos.

De acuerdo a la Clínica Las Condes todas las estufas que tienen llama consumen oxígeno, elevan el polvo en suspensión, producen gases y partículas tóxicas. Además, algunas secan el aire, por lo tanto, las vías respiratorias también se resecarían.

Estufas a parafina

El encendido y apagado de este tipo de estufas debe hacerse al aire libre (balcón, patio, calle, etc.) y dejarla prendida en el exterior por, al menos, unos 15 minutos antes de entrarla al hogar. Al apagarlas, se recomienda mantenerlas un par de horas afuera.

Es importante usarlas en ambientes con buena ventilación para evitar la acumulación de monóxido de carbono (CO2) y la disminución del oxígeno, combinación que puede ser extremadamente tóxica para la salud. Por esta razón, los expertos recomiendan no tenerlas encendidas por más de dos horas. De acuerdo a la Clínica Las Condes, algunas molestias que se pueden experimentar, cuando se produce una acumulación de CO2 en una habitación, son dolores de cabeza, mareo y sequedad de las mucosas del sistema respiratorio.

Otra consideración a tener en cuenta es revisar constantemente el nivel de parafina, ya que, si la estufa se llegara a apagar adentro de la casa, podría generar un alto nivel de contaminantes. Su recarga debe hacerse siempre con la estufa apagada.

Estufas eléctricas

Antes de encender una estufa eléctrica es importante revisar que el enchufe donde se la va a conectar esté en buen estado y no sobrecargado con otros artefactos eléctricos. Además, se recomienda que se le conecte directamente al enchufe de la pared, en vez de usar un alargador y desconectarla una vez apagada.

Una buena alternativa es elegir una que cuente con un termostato, el cual permitiría que la estufa se apague automáticamente cuando el ambiente ha alcanzado la temperatura ideal.

Las estufas eléctricas tienen la ventaja de que no contaminan el ambiente, sin embargo, calientan el aire reduciendo la humedad. El aire seco puede contribuir a desórdenes respiratorios como asma, bronquitis y sinusitis, así como resecar la piel y los ojos, según reporta The Health Site.

Por último, algunas consideraciones generales para el uso de cualquier tipo de estufa son:

  • Apagarlas antes de dormir, ya sea una siesta o durante la noche.
  • Mantenerlas alejadas de cortinas, ropa de cama, muebles y productos de limpieza como aerosoles, etc.
  • Usarlas para calentar ambientes y no para secar ropa u otros fines.
  • Ubicarlas en lugares de poco tránsito para evitar accidentes.