Publicado el 3 julio, 2018

Por qué puede presentarse anemia durante el embarazo y cómo podemos controlarla

Pixabay (cc0)

La anemia es una afección que se da cuando el cuerpo no tiene suficientes glóbulos rojos sanos, que son los que llevan el oxígeno al resto del cuerpo, y una de las causas más comunes es por no consumir suficiente hierro, como ya te contamos en nuestra nota Signos de que podrías estar sufriendo anemia por falta de hierro.

Durante el embarazo, es relativamente usual presentar esta condición debido a que en este período, las mujeres necesitan consumir el doble de hierro que otras personas para poder suministrar oxígeno al bebé, según explica la clínica estadounidense Mayo.

Si uno tiene anemia durante el embarazo y ésta se controla, puede no traer consecuencias para el feto. No obstante, cuando ésta se torna más grave, en especial durante los dos primeros trimestres de gestación, puede aumentar el riesgo de que el bebé nazca de forma prematura o con bajo peso, indica el portal Inatal de la Fundación de Medicina Fetal de Barcelona.

Algunos de los síntomas de la anemia durante este período, de acuerdo con la clínica Mayo, pueden ser:

-Fatiga
-Debilidad
-Piel pálida o amarillenta
-Latidos del corazón irregulares
-Dificultad para respirar
-Mareos o aturdimiento
-Dolor en el pecho
-Manos y pies fríos
-Dolor de cabeza

Asimismo, el riesgo de padecerla puede aumentar si se ha tiene dos embarazos muy seguidos, o cuando se tiene más de un feto, es decir, en casos de embarazos múltiples.

Otro factor que podría perjudicar la situación es vomitar con demasiada frecuencia, algo que puede darse durante los primeros meses de gestación.

Consejos para controlarla
Lo más importante cuando se da anemia en el embarazo o cuando crees que podrías tenerla, es consultar a tu médico para que desarrolle algún tratamiento especial para ti.

Por ejemplo, hay algunos doctores que pueden recetar vitaminas prenatales que contengan hierro, para suplir la falta que estás presentando, señala la clínica Mayo.

Aparte de eso, hay algunas cosas que podrían ayudarte, como dar preferencia a los alimentos ricos en hierro en tus comidas. Ejemplos de frutas y verduras ricas en este nutriente son las espinacas, legumbres, brócoli, duraznos deshidratados y ciruelas, como relatamos en esta nota.

Además, son altas en hierro las carnes rojas magras (bajas en grasa), carne de ave, pescado y cereales fortificados.

Sobre este último punto, el centro médico estadounidense agrega que el hierro proveniente de las carnes se absorbe con más facilidad que el resto, y que para que dicho proceso sea aún más expedito, se pueden combinar con alimentos que sean altos en vitamina C, como jugo de naranja, limón en ensaladas o tomate.