Publicado el 25 mayo, 2017

¿Por qué nos resfriamos más en invierno?

Susanne Nilsson (CC) Flickr
Susanne Nilsson (CC) Flickr

¿Cuántas veces hemos escuchado a alguien decir “Abrígate para que no te resfríes”? y es que especialmente en invierno este consejo se convierte en una de las medidas más populares para evitar enfermarse. Pero ¿realmente existe una relación entre las bajas temperaturas y los resfríos?

Hace un tiempo se pensaba que no y que la verdadera razón por la que nos enfermábamos más durante los meses de invierno, era que tendíamos a pasar más tiempo en lugares cerrados compartiendo más de cerca con otras personas, sumado a que ventilamos menos los ambientes para mantenerlos más cálidos: “Cuando el clima se vuelve frío todos corremos adentro, donde el aire es reciclado y a menudo estamos en espacios reducidos con otras personas y los virus. Estornudamos unos sobre otros”, explicó la doctora Sorana Segal-Maurer, jefa de la división de enfermedades infecciosas del Hospital Queens de Nueva York, consultada por el medio CNN.

Si bien los resfríos son originados por los virus –de hecho, se ha determinado que pueden ser causados por más de 200 variedades de éstos- efectivamente el frío contribuiría a aumentar las posibilidades de enfermarse.

Así lo demostró un estudio de la Universidad de Yale, realizado el año 2015, la razón que hay detrás es que el sistema inmunológico disminuye su capacidad de defenderse de infecciones producidas por el rinovirus (causante principal del resfrío común) cuando se está expuesto a temperaturas más bajas. La investigación, que experimentó con ratones, determinó que las células expuestas a menores temperaturas producían, notoriamente, menos señales para que el sistema inmune respondiera ante la presencia de infección.

Por otro lado, “es sabido por bastante tiempo que el rinovirus se replica mejor en temperaturas bajas”, explicó Akiko Iwasaki, co-autora del estudio. En resumen, si el virus ha ingresado a la cavidad nasal y la persona inhala aire frío, se genera el ambiente ideal para que el virus se reproduzca, sumándole a esto que el sistema inmune responderá menos agresivamente.

Por lo mismo, el hecho de abrigarse y cubrirse la cara con una bufanda podría ser una buena medida para reducir las probabilidades de enfermarse durante los meses fríos.